Una cancha nivelada: las empresas tienen que ser rentables

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En la reciente Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, celebrada en Rusia, los partidos, como es habitual en el desempeño de cualquier competición, fueron gobernados por árbitros con autoridad para impartir sanciones a los jugadores que se saltan las reglas, en un contexto donde la organizadora del certamen fijó la logística y los horarios de los partidos y el anfitrión construyó estadios aptos para el evento que, a su vez, estaban limpios y bien nivelados.

Aún con esta organización reconocida de manera satisfactoria por la FIFA -Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol-, era responsabilidad de cada equipo, sobre la cancha nivelada del día y respetando las normas del deporte, anotar los goles que le correspondía para poder ganar, al tiempo que evitaba los tantos del contrario, para así, victoria por victoria, alzar la anhelada Copa al final.

Con los negocios ocurre lo mismo. Cada empresa, con sus ejecutivos y empleados, tiene la misión de ser rentable, por medio de la oferta de productos y servicios con el potencial de satisfacer las necesidades de un segmento significativo del mercado.

Ahora bien, es relevante establecer la responsabilidad de las autoridades estatales en torno a mantener  “nivelada la cancha” para la sana y productiva competencia por medio de la regulación idónea, la aprobación de leyes y la disposición de sentencias sabias.

En tal sentido, me permito plantear algunos de los principios de conciliación de intereses que los jóvenes empresarios aspiramos a observar en el Estado dominicano.

Empecemos por la cima
Por cima me refiero al mercado de valores. El pináculo de la gestión, donde las destrezas financieras y el liderazgo productivo se unen para generar riquezas.

Allí necesitamos un regulador que exija a las empresas emisoras de instrumentos de inversión un buen gobierno corporativo y proteja a los inversionistas, en especial a los pequeños.

Para esto, debe generalizarse la cultura bursátil entre los empresarios demandantes de financiamiento fresco y los inversionistas con la misión de maximizar sus ahorros.

Frente a este primer escenario, los reguladores estatales tienen la oportunidad de llevar a cabo e implementar proyectos de educación sobre este tipo de mercados.

Los impuestos definen el juego
Con los tributos fiscales, las autoridades estatales queriéndolo o no, de alguna manera inciden sobre cuáles industrias se van a fomentar y cuáles se pueden ver castigadas.

Por ejemplo, solo por citar un caso, imponer pagos fiscales al turismo y sus actividades allegadas quizás sea contraproducente ante la meta actual de atraer 10 millones de visitantes no residentes para el inicio de la próxima década.

A la hora de comunicar prioridades, otro ejemplo es el del emprendimiento, las buenas intenciones de promover a los emprendedores deberían ir acompañadas por la posibilidad de minimizar el impacto de la burocracia administrativa en el arranque y desarrollo de las nuevas empresas.

Los impuestos definen el ritmo “del juego”, sin embargo sus aplicaciones deben ir acorde con la estrategia que está en manos de los legisladores y la administración tributaria.

Los jueces de la economía
Cuando valoramos la importancia de jueces probos en la sociedad tendemos a pensar en crímenes antisociales como el atraco. Sin embargo, magistrado con conocimientos en el funcionamiento de las finanzas, los negocios, las exportaciones y la alta tecnología son de vital importancia para mantener el orden en el mundo corporativo.

Tribunales que funcionen con eficiencia en casos de negocios resultan de vital relevancia para mejorar el funcionamiento de los marcos regulatorios y, por ende, ayudan a elevar el nivel de la competitividad sistémica del país.

Promoción para todos
Los productos dominicanos, que si no son todos, al menos los que se exhiben como los más competitivos, deben recibir, de parte de las agencias promotoras del país y el servicio exterior, el mejor esfuerzo para que se den a conocer en las vitrinas de las ciudades más cotizadas, como Roma o Tokio.

Mientras que otra posibilidad interesante es también promoverlos hacia los mercados menos tradicionales, como Arabia Saudita y Filipinas.

Lo importante aquí es el énfasis en promocionar, de manera equitativa, los bienes y servicios del país con vocación transfronteriza.

En el entendido de que todos los productores ostentan los mismos derechos, como ciudadanos y contribuyentes fiscales, todos los rubros competitivos deben ser objeto de una promoción estatal tenaz, que debe englobarse como uno de los ejes estratégicos de exportación en la marca país.

Justicia geográfica
Escribir sobre la equidad en la promoción me lleva a mencionar lo que llamaría justicia al momento de atraer capitales foráneos y fomentar la inversión interna.

Al menos la mitad del producto interno bruto se concentra en cuatro ciudades, dejando de lado regiones de nuestro país que son ricas en recursos naturales, espacio de suelo y capital humano.

Importante destacar que digo justicia, en vez de equidad, puesto que la zona fronteriza no puede ser tratada en términos fiscales y de fomento con las mismas condiciones que reciben lugares más afortunados de nuestra nación.

Las provincias con menores índices de desarrollo comercial ameritan de incentivos fiscales, una promoción más intensa de sus bondades y una inversión público-privada en infraestructura que aumente su competitividad, para incrementar el flujo de bienes y servicios, y atraer turistas.

Equidad e igualdad de género
A nivel económico nos cuesta mucho dejar de aprovechar el potencial que tiene la mujer, en la misma  proporción en que ella se prepara y trabaja para su desarrollo personal y académico.

Más negativo aún, es relegarlas a condiciones laborales subordinadas.

El Estado dominicano debe continuar trabajando para aumentar y difundir las campañas de prevención acerca del acoso en el trabajo, promoviendo que las mujeres reciban salarios igualitarios con relación a los salarios que perciben los hombres por el mismo trabajo.

CONOCIMIENTO DEMOCRATIZADO
Es fundamental que la educación superior pública tenga como meta el poder estar presente en todas las provincias. Por igual, en estos tiempos de avanzadas tecnologías, impulsar el avance de la conexión a internet en todo el territorio nacional. Los negocios pertenecen a quienes tienen el conocimiento, por lo que el Estado tiene la tarea de asegurar que esta ventaja esté al alcance de cada ciudadano.

De igual manera, en una época donde se ha perdido la importancia que tradicionalmente hubo de tener el estudio, la lectura y la adquisición de conocimiento, combinado con una época de acceso a todo tipo de fuentes formativas e informativas nacionales e internacionales, el Estado debe realizar una intensa campaña publicitaria dando a conocer las ventajas de acceder al estudio, de leer y de estar en continuo aprendizaje. Estos tres ejes son la llave inequívoca hacia un futuro mejor.

Como podemos ver, estas son algunas de las múltiples formas mediante las cuales las autoridades estatales pueden “nivelar la cancha”, para que las empresas, profesionales y entes productivos en general compitan sanamente y anoten los goles, tanto en el mercado interno, como a escala internacional.

Fuente:  Listín Diario 

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