La nueva apuesta de Silicon Valley

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Bloomberg.- Y Combinator, la aceleradora de startups y firma de inversión que ayudó a producir Airbnb, Dropbox e Instacart, se embarca en un proyecto de creación posiblemente más ambicioso que el de cualquier otra compañía.

“Queremos construir ciudades”, dijeron el lunes Adora Cheung y Sam Altman, socia y presidente de Y Combinator respectivamente. YC Research, un brazo de la compañía sin fines de lucro, planea solicitar propuestas de investigación de nuevos métodos de construcción, fuentes de energía, autos sin conductor, incluso nociones de zonificación y derechos de propiedad.

Entre otras cosas, el objetivo tiene el propósito de desarrollar formas de reducir los gastos de vivienda en un 90 por ciento y desarrollar un código de ciudad con leyes lo suficientemente simples como para que quepan en 100 páginas. Eventualmente, el plan es producir realmente un prototipo de ciudad. “No estamos tratando de construir una utopía para techies”, dijo Cheung, directora de proyecto y ex CEO de la fallida startup de limpieza del hogar Homejoy. “Esta es una ciudad para humanos”.

Las solicitudes iniciales terminan el 30 de julio. Cheung dijo que todavía está contratando este año y ya tiene en mente posibles locaciones. Si todo va bien, el proyecto será un escaparate para nuevas ideas en políticas urbanas –y para las ambiciones de expansión de Y Combinator– que fue descartado como rival serio por varias firmas de riesgo en 2005 cuando fue fundado.

YC ha cultivado desde entonces más de 1.000 startups y hoy compite en acuerdos de etapas más avanzadas con firmas como Sequoia Capital y Andreessen Horowitz a través de un fondo de riesgo de US$700 millones manejado por el ex director de operaciones de Twitter, Ali Rowghani. Altman formó YC Research el año pasado con una donación personal de US$10 millones y una afirmación de que “las instituciones de investigación pueden ser mejores de lo que lo son ahora”.

Altman ahora dice que el laboratorio eventualmente tendrá un presupuesto anual de US$100 millones. “El tema central es trabajar en cosas que necesitamos para una evolución exitosa de la humanidad”, agregó.

En diciembre de 2015, Altman y Elon Musk, el CEO de Tesla y SpaceX, anunciaron la formación de OpenAl, un esfuerzo de investigación destinado a garantizar que los avances en inteligencia artificial no deriven en robots asesinos que destruyan a la civilización humana. (Musk ha sugerido que la inteligencia artificial puede ser “más peligrosa que un misil nuclear”). Al mes siguiente, Altman anunció un estudio a largo plazo acerca del “ingreso básico”, el concepto de ofrecer a los ciudadanos un subsidio en efectivo para gastar a su antojo. (Un programa piloto se está elaborando ahora en Oakland). En mayo, Altman y el científico de linformática Alan Kay formaron el Human Advancement Research Community, un laboratorio de investigación enfocado en educación, entre otras cosas.

El proyecto de ciudad mete a YC en el largo debate sobre la asequibilidad de la vivienda. Por años, activistas en San Francisco han culpado a las startups tecnológicas — especialmente Airbnb, la empresa más valiosa en el portafolio de YC– por haber hecho disparar los alquileres y los precios de las viviendas.

Altman niega que estos nuevos esfuerzos de investigación de YC sean en respuesta a los argumentos en contra de los inversores en tecnología, y los define como un esfuerzo para aplicar el modelo de innovación de la firma a los problemas más intrincados en la sociedad. “Creo que debemos verlo como un derecho humano básico de tener suficiente dinero para conseguir comida y techo”, dijo Altman, refiriéndose al estudio sobre el ingreso básico. “Es una idea que tiene sentido para la mayoría de los niños”.

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