House of Cards: Jugando las cartas correctamente

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Ahora que la información se propaga por todo el mundo a la velocidad de un pestañar, las pesadillas y crisis se han incrementado, adquiriendo un espacio en la agenda pública semanal.

Como un espiral, sin conclusión, cada crisis suplanta a la otra, así también, nuestra atención se ve puesta en la del momento, que tiende a ser aún más calamitosa que la anterior.

Para cualquier persona en el ojo público con una reputación que proteger, la mala prensa nunca es fácil de arreglar, ni tampoco es cierto que mala publicidad es buena propaganda. Nadie está exento de un escándalo o situación desastrosa, por lo que hacer una retrospectiva de lo que fue su vida 30 años atrás, para muchos, es hoy, un imperativo.

No es lo que te sucede, sino como reaccionas a lo que acontece que dicta de que estás hecho. Así también, experimentar una crisis, y el nivel que la misma escale, depende mucho de cómo se responda a las situaciones enfrentadas, pues no existe una receta única que pueda ser aplicada para resolverla, pues no hay crisis igual a otra. Cada una posee factores que la originaron, actores y resoluciones diferentes.

¿Cómo definieron la crisis? ¿Qué se dijo? ¿Son las acciones consistentes con la narrativa estratégica? ¿La reacción hizo que la situación mejorara o empeorara? ¿Qué se necesita hacer para recuperarse del golpe mediático y cuánto tiempo tomará?¿Quién será el vocero?¿Qué medios utilizaremos para transmitir los mensajes? ¿A quién se le da la noticia primero a los medios o audiencias? Estás entre otras interrogantes pueden abrumar la mente de cualquiera cuando se está en el ojo de la tormenta.

Una de las lecciones que aprendimos de Frank Underwood era la falta de conciencia contra la cual luchar. No se visualizó nunca culpa o arrepentimiento por sus acciones.

En su cuasi disculpa pública, muchos afirman que Kevin Spacey evadió su culpabilidad pasando por alto la acusación de acoso sexual, escudándose bajo el excesivo consumo de alcohol, por consecuencia, la acompañada pérdida de memoria o blackout. ¿Quien lo culpa? esto sucedió hace 30 años, ¿Porque desempolvarlo ahora? ¿Será cierto o no? ¿Qué impacto puede tener?

Si su intención fue desviar la gravedad de la situación, iniciando una conversación sobre su orientación sexual después de muchos años de especulaciones y posibles acusaciones, fue una mala jugada. Una mezcla explosiva de temas controversiales que nunca debe hacerse. Sorprende de un hombre que de seguro cuenta con los mejores equipos legales y de relacionistas públicos.

A raíz de la saga Weinstein, en las últimas semanas, las redes han permitido, que las víctimas de acoso/abuso presentar sus reclamos al público sin intermediarios, ni tapujos. De igual manera, las comunidades de víctimas se han unido en busca de apoyo mutuo, corroboración de detalles y amplificación de las historias. Decenas han salido del silencio tras el coraje de unos cuantos generando movimientos como el #MeToo.

Después de tantos años representando a Frank Underwood, Spacey olvidó poner en práctica algunas de las lecciones del aula de House of Cards, entre ellas:

· La improvisación es la peor consejera, estar preparado es clave

· La verdad siempre sale a flote, mentir no es una opción

· Tomar responsabilidad sobre los hechos no importa lo crudo que estos sean

· Ser proactivo, transparente y humano, más cuando hay daños

· Estar preparado para cuando se desate la tormenta (entrevistas y social media)

· No dejar abierto el espacio para especulaciones ni malinterpretaciones

· Escuchar, monitorear, planificar y comunicar

A menos que contemos con la ayuda de la recursiva Olivia Pope y sus verdugos asesores, que son capaces de salir sin daños de cualquier situación, no importa cual desastrosa sea, la recomendación es prepararse. No hay receta única para una situación difícil, pero si los errores y experiencias de otros nos puede servir para aprender y evitar cometerlos.

Identificar los riesgos es anticiparnos y prepararnos de cara al futuro. Pero si nos vemos en el ojo del huracán, en lugar de esconder nuestra cabeza como el avestruz en la tierra, lo ideal es medir el daño ocasionado, comunicarnos de manera proactiva y sincera con los públicos y centrarnos a construir nuevos caminos para un regreso exitoso. Enfocarse en la estrategia más no en la presión mediática. De que se puede se puede.

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