En el 2018 me convencí…

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Autor:  Karina Mancebo, Directora Ejecutiva de ANJE

  1. Que los jóvenes queremos un país para jóvenes, más allá del entretenimiento

Un país para jóvenes es un país donde las oportunidades le permitan generar buenos ingresos para una vida digna, más allá de las actividades de entretenimiento.

Las inversiones realizadas en materia de educación son insostenibles si los jóvenes no logran acceder al mercado laboral. En RD, actualmente la tasa de desempleo juvenil alcanza el 30%.

En un país para jóvenes, no de jóvenes, debe facilitarse el acceso al primer empleo, desde una etapa temprana.

El acceso a información preventiva de salud pues según la Organización Mundial de la Salud para el 2015 murieron 1.2 millones de adolescentes, es decir, más de 3000 al día, en su mayoría por causas prevenibles o tratables.

  1. Que Los jóvenes estamos dispuestos a cambiar el mundo

A pesar de las barreras por la carencia de una cultura de relevo generacional evidenciado en la composición de los distintos poderes del Estado y en las estructuras institucionales, cada vez más jóvenes están interesados en generar un impacto desde sus esferas.

Estas barreras han ido cambiando, permitiendo por Ley el tema e las cuotas juveniles por ejemplo para las candidaturas de elección popular, lo que permitiría mayor participación juvenil en el Congreso Nacional. Hoy en día en la Cámara los 13 diputados más jóvenes nacieron entre el 1991 – 1975 (190 total de diputados), es decir qué poseen actualmente entre 27 a 43 años, únicamente el 7% de diputados esta representados por jóvenes.

  1. Que todos deberíamos tener un “Mentor”

Destacarse y ser extraordinario en un país donde las oportunidades son escasas, es sumamente complicado. Todos los jóvenes deberían contar con un Mentor, que no es más que un guía profesional y muchas veces personal, lo que requiere por un lado mucha apertura, coraje, niveles de humildad al recibir consejos como Mentees partiendo de que no lo sabemos todo y es importante buscar constantes conocimientos.

Tener un mentor es como la “Teoría del cepillo de dientes” de Dan Ariely. Todos tenemos un cepillo de dientes, nos apegamos a él, pero nadie quiere usar el cepillo del otro. Es decir, todos tenemos una filosofía en la que creemos, pero ninguno queremos creer en la de otras personas. En otras palabras, tener un mentor significa abrirnos a la filosofía de otros; cepillarnos con el cepillo de dientes de otra persona.

  1. Que debemos elevar la “meritocracia” a otro nivel

Como jóvenes, pecamos en admirar e impartir la meritocracia que dependen de nosotros con niveles muy bajos, lo vemos a diario en la política, en la justicia y en el mundo profesional. Admiramos y promovemos líderes valorando a estas personas por sus logros profesionales y académicos, e incluso por su capacidad intelectual y trayectoria.

Pero hay que ir mas allá. Tenemos que ser más estrictos, no solo admirar liderazgos “enaltecidos” por las universidades a las que fueron, por los puestos de trabajo que ocupan y sus grandes logros. Si bien todo esto es positivo, es aún más valioso cuando conocemos su historia y con ello sus valores. Admiremos líderes que sean también BUENAS PERSONAS.

  1. Que tenemos que tener el “menú” en las manos

O estamos en el plato, o tenemos el menú”, aprendí de un profesor de estrategia. Que no se nos vaya la juventud ocupando posiciones de trabajo preocupándonos únicamente en ejecutar las atribuciones del día a día, sin tener una estrategia. No olvidemos nuestro propósito y propio plan de crecer como profesionales dentro o fuera. Hagamos nuestro Plan Estratégico Profesional con objetivos y metas que nos acerquen cada día a nuestros sueños.

No olvidemos incluir en este plan: establecer relaciones sólidas con pares, superiores y relacionados; conocer a los actores claves de nuestra institución; identificar quienes puedan ser nuestros mentores; aprender más allá de nuestras atribuciones; aprovechar oportunidades de capacitación; asumamos retos y enfrentemos los miedos de navegar entre gigantes, en otras palabras “lúcete con tu capacidad”; y seamos siempre transparentes en todos los sentidos.

  1. Que debatir nos ayuda a construir nuestras propias ideas

Los debates son una excelente herramienta de brainstorming en las distintas esferas de la vida. Debatir fortalece nuestros argumentos y acrecientan nuestra capacidad de recibir críticas sin que sean percibidas como un ataque personal.

Los debates son favorables en estructuras laborales donde abundan Millennials y la capacidad de debatir y entender que no lo sabemos todo pues abundan. Son favorables en las familias, entre hijos, para la toma de decisión consciente. Y son totalmente beneficiosos en la esfera política para incentivar un voto consciente e informado.

Aprendamos a debatir temas incluso “incómodos”: sobre el aborto, la religión, la sexualidad, la violencia, sobre política y justicia, etc. Esto ayudaría a que los jóvenes construyan sus propias ideas y tengan clara su posición estos temas “incómodos”.

  1. Que hacer ALGO es más noble que no hacer NADA

En la vida se puede, o no hacer NADA o hacer ALGO para promover cambios. Ser activistas, participar en organizaciones formales de la sociedad civil o participar en un partido político; en cualquiera de estas estructuras y hecho de forma noble y genuina, lograremos impactar y generar los cambios que esperamos ver en nuestra sociedad. La crítica de Whatsapp o simples quejas en redes, no necesariamente elevan las propuestas a oídos dónde puedan ser escuchadas.

Participemos activamente en organizaciones formales donde nuestros intereses sean los colectivos y busquemos impactar y marcar la diferencia del futuro de nuestro país.

  1. Que somos nuestra mejor fuente de desarrollo

¿Qué con quién cuentas? La mejor fuente de desarrollo de un joven se cultiva intrínsecamente buscando oportunidades externas y olvidándonos de las barreras externas que existen cuando queremos poner en marcha nuestros sueños, como por ejemplo el de emprender un negocio. Si quieres emprender, busca ser parte de un ecosistema de emprendimiento, conoce los instrumentos legales en apoyo a emprendimientos y que obstáculos existen para buscar vías de desenvolvimiento, y sobre todo ten siempre listo tu mejor discurso para capturar financiamiento.

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