BHD LEON le hace frente al acoso sexual

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Autor:  Lara Guerrero

 

Si bien los movimientos globales como #MeToo y #TimesUp han sido fundamentales para alentar a las personas a que hablen y denuncien tanto el sexismo como el acoso sexual, el camino por recorrer sigue siendo largo y difícil.

Culturas corporativas contaminadas de conductas erradas, pero socialmente aceptadas, todavía sobre abundan, donde esa visión de normalidad por parte de jefes y colaboradores ha llevado a la mayoría de las víctimas a mantener el silencio y aceptar con dolorosa resignación la situación.

El Banco BHD León, en un movimiento arriesgado, nos mostró la dura cara de lo que acontece, pasando de un tema visto como individual, a un problema social que nos concierne y afecta a todos.

En una pieza publicitaria, la institución financiera nos invita a acabar con el acoso, denunciándolo. Motiva no solo a la víctima, sino también a los demás compañeros, que muchas veces conscientes de la situación se hacen de la vista gorda, y permanecen ajenos.  Se convierten en observadores pasivos, contribuyendo así a agravar el entorno con esa actitud permisiva.

La pieza publicitaria nos motiva a hacerle frente a la situación, no importa lo incómodo o riesgoso que pueda ser el tema.  A ser vocales frente al acoso, pues no solo estaremos defendiéndonos, sino que estaremos abogando a favor de cientos de mujeres que han sido ofendidas por el mismo trato, experiencia e incluso de manera repetitiva, por la misma persona.

Chistes obscenos, verbalizar fantasías sexuales, hacer regalos de manera repetitiva y comprometedora, poner la mano en el hombro, en las piernas u en otra área…son prácticas que podrían ser consideradas como acoso sexual, pero que, debido a los altos niveles de tolerancia e indiferencia, pasan desapercibidas en nuestro país.

En la mayoría de los casos, lo que ocurre es que, en lugar de tomar medidas contra el acosador, es la víctima que recibe las represalias.  Despidos, transferencias a otros puestos y que decir de los chismes o juicios en detrimento de la reputación de la fémina en cuestión.

Para la víctima, el acoso trae consigo daños irreparables y denunciarlo tiene un alto costo.  A nivel psicológico, genera dudas, culpa y malestar consigo misma.  Verbalizarlo se convierte en una lucha interna similar a la que experimentan las víctimas de la violencia intrafamiliar. Por una parte, actúa la dignidad y el respeto, por otro lado, el temor a no ser comprendidas, creídas, hasta perder el puesto de trabajo, marchándose con pocas oportunidades profesionales y con una reputación enlodada.

Desde que se originó el movimiento #MeToo, la visualización de los casos ha aumentado exponencialmente en todo el mundo.  Ante este aumento en la visibilidad de casos, la Universidad de Harvard realizó un estudio sobre cómo las empresas pueden salir perjudicadas públicamente si se comprueba que dentro de sus organizaciones se origina o se permite este tipo de conducta.

Los resultados reafirmaron que la imagen de las instituciones era tremendamente afectada al fomentar este accionar, en especial por parte de los altos mandos. Aquellas que lo atacaban y abordaban trasparentemente recibían mejor calificación.

Cuando se trata del problema del acoso sexual en el lugar de trabajo, los empleados exigen la responsabilidad del liderazgo. La experiencia de  Google lo demostró, cuando la matricula completa de empleados se organizó para protestar por los elevados paquetes de salida pagados a los hombres acusados de mala conducta.

La forma en que los líderes se comunican puede, de hecho, moldear las actitudes de las personas hacia el acoso sexual. Cuando se trata de temas tan delicados, puede ser difícil como marca arriesgarse a decir o hacer algo, especialmente en nuestro país, donde este tipo de conducta es públicamente aceptada, exaltada y hasta aspiracional.  De manera disfuncional,  se asume como parte de los derechos y beneficios que vienen con el cargo.

Algunos podrían argumentar que no es lo mejor para una empresa abocarse a ser vocal frente a estos temas cuando hay tantos ángulos que tratar en el espectro de la conversación de “igualdad y equidad femenina” ¿Por qué reconocer que el acoso sexual es un problema y el riesgo de dañar la reputación de la empresa?

Para atreverse a decir algo de manera pública como hizo el BHD León, exige un ambiente laboral libre de acoso sexual.  Sin embargo, el nivel de transparencia y responsabilidad de la institución con el tema, los compromete a tratar no solo las áreas bonitas del empoderamiento femenino, sino también las más oscuras.

El BHD León, como pionero en materia de equidad e igualdad de género, tiene un tremendo poder e influencia para establecer la ruta de un accionar corporativo correcto. Saben abordar e iniciar de manera inteligente la conversación sobre áreas tan sensibles, pasando del discurso a vivir esa visión, hasta convertirla en su ADN, transversal a todo su accionar institucional y comercial.

Contar con un protocolo de prevención que establezca de intolerables las acciones de acoso sexual dentro de las compañías no se hace esperar. Las empresas dominicanas requieren de una política adecuada donde se establezcan las pautas para prevenir los casos de acoso dentro de la organización y acciones a emprender en caso de que surjan.

Aquellas que no tomen las medidas necesarias para garantizar que su lugar de trabajo sea equitativo, diverso y sin hostigamiento para los empleados podrían enfrentar en el futuro cercano crisis severas de reputación y confianza.

Es hora de enmendar nuestras culturas corporativas distorsionadas haciendo los cambios necesarios, comprometiéndonos a detener el acoso sexual y toda forma de discriminación existente. Emulemos las buenas acciones que como el BHD León y otras organizaciones,  están realizando en favor de la mujer, para crear ambientes de trabajo más sanos, productivos y competitivos.

 

 

 

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